jueves, 4 de junio de 2009

EL DIA QUE FUI A PARIS.

Domingo, las pastas caseras, el sol y la llegada de la familia a la mesa.
Control remoto, en manos del mayor. Mi viejo.
Zapping, el deporte mas fácil de la historia… y las opciones que dejan en ESPN.
Tenis.
La jugadora ALEXIA TZVARNOVA, se ponía como meta ganar el gran torneo de Paris. La mirada del público y los ojos internacionales puestos en este partido.
Desde la profundidad de mi casa siempre se observaron deportes de todo tipo y gran parte de ellos se han practicado, y dadas dichas explicaciones se hacían bastantes criticas, y algunas elaboradas, pero no por eso de calidad satisfactoria (utilizando la escala de valoración de una profesora de primario).
Idas y vueltas de la pelota y mis ganas de volver a jugar al tenis, no solo por la pasión, el deseo de gloria reprimido… sino por la idea de conocer a las tenistas mas lindas del mundo.. Como Alexia... ni siquiera iba a poder acordarme a la noche para soñar con ella… de ahí calculen las expectativas de conocerla…

Pasa la tarde… el sol ayuda para pasar las depresiones domingueras, dadas las largas noches de fin de semana disfrutadas hasta el amanecer y muchas de ellas pasándolo por encima… suena el teléfono y la gran suerte.. Es Lucas, volvió hace unos días de EE.UU... Se fue a laburar allá... hizo buena plata y aparte habla ingles como si fuese uno mas de ellos. Aparte de eso... viene con la propuesta de viajes de ensueño, situaciones fuera de lo común... el siempre trata de cumplir. Yo acá trato de entender que quiere... pero me cae bien lo que dice... me hace soñar.
El tema es que tenemos la oportunidad de viajar. Comprando un programa de intercambio en alguna agencia de Bs.As, podemos hacerlo.
Hotelería y turismo es lo más sencillo para nosotros. Mozo en un hotel y limpiando la alguna agencia de turismo en Europa? No. No es nuestro objetivo.
Francia, European Hotel. Uno de los mas conocidos porque allí se hospedaba Felipe XXV en sus viajes de romance.

Pasaron 6 meses y pudimos juntar el dinero que necesitábamos para pagar el pasaje y los gastos extras del viaje. Incluidos los gastos precalculados por salidas parisinas o de sorpresa en alguna otra ciudad… sabíamos que no encontraríamos Fernet... pero siempre uno se adapta.

Suena el teléfono… es Lucas. Me pregunta si se lleva una almohada para el avión. Yo no tengo idea, mi viaje mas lejano en ese medio de transporte fue a buenos aires y la verdad de que como temblaba ese avioncito no me dormía ni loco.

Dos días después. Charles de Gaulle. Estamos en Francia. Nos espera una persona del hotel con nuestros apellidos inscriptos en una especia de cartón improvisado. Decía Lucatta en vez de Lucatti, como me apellida mi DNI. Un detalle menor.

El hotel, increíble. No me daban las manos ni para saber que las tenias conmigo. Nada de fotos, ni saludos. Dejamos las valijas en la recepción y el recibimiento fue de parte de un botones muy enbigotado y con un traje rojo punzo. No entendimos que dijo. En nuestras mentes el “que te re contra” sonó como titular.

La habitación parecía un cuartito agregado al espectacular hotel, pero de un estilo austero y gris. Bien para empleados. Para nosotros era suficiente.

Lucas asignado al área de Administración. Aprender algunos mandados, repasar reservas y algunas entradas de proveedores. El tenía experiencia en eso.

Yo, a la recepción. Al principio no hablaba con la gente, eso se lo dejaba a un compañero de irlanda que estaba ahí hacia un par de meses…

Pasaron 3 meses, nuestro Frances va en mejoría, los trabajos son los mismos, pero nos vemos cada 4 horas en nuestro descanso. La torre Eiffel es increíble. Miles de remaches haciendo fuerza para representar el mayor icono parisino. Yo comento a mí alrededor que en Argentina hay algunas obras de Eiffel. No muchos me escuchan y casi nadie me entiende.

Nunca se me fue de la mente ir a ver tenis. Es mas… es en estas fechas el torneo que miraba por la tele en Rosario. Dicen que Alexia es Top Ten. Me entusiasme y lo convencí a Luquitas para ir a verla.

No pudimos. Muy cara la entrada. Un par de fotos desde afuera bastaron para completar una buena tarde de franco. Igual no era para mí.

Las tareas del hotel fueron cambiando y me asignaron la custodia de un buen traje negro, corbata negra, camisa negra para representar a la administración frente a algunos pasajeros de las habitaciones mas exquisitas.

Oí en voz de Lucas que se aloja Alexia por un torneo Parisino la semana que viene.
Creo que es mentira... no se olvida de los chistes Argentinos... eso nunca va a pasar… hasta me mostró una ficha con su nombre... dice que hasta tiene una raqueta con mi nombre. Se que me jode.

Pero ella se aloja igual, días mas tarde. En eso no mentía.
Imaginen la baba imaginaria que me colgaba de las ideas más idiotizantes del viejo continente... las piernas mas largas que había imaginado. Su alemán me era in entendible, pero no por eso deje de prestarle atención.
Le dije en señas que la admiraba. Trate de hacer señas que disimulen mi idiotez por verla.
El ingles nos ayudo. Le lleve las cosas a la habitación. Muchas cosas.

Minutos más tarde un tipo, pregunta por ella. Trate de decirle que no vivía ahí. Y que se equivoco de casa, y muchas otras cosas. Era su manager. Claro. Cualquier profesional tiene uno.

A todo esto se acerca Lucas, con su chomba a rayas. Impecable. Mi manager, Lucas. Le digo. Estamos en el negocio del turismo internacional. Balbucee como pude. Lucas y los ojos de sorpresa más grandes del mundo. En castellano le digo, “callate boludo, después te explico, seguime la mano”. Lucas accede.

Luego de una buena charla de media hora, hasta la convencí de visitar mi supuesto Resort en las costas de California o mi exquisito e invisible restaurante en Acapulco.

Para ella, éramos unos pasajeros más. Nos invita al partido de mañana. Juega con Marga Suárez, la numero 3 del mundo. Una morocha musculosa, temible. Le damos ánimos.
Y nos vemos mañana!

Antes de partir nos deja dicho que su manager nos hará pasar mañana.
Pasamos. Gracias. Gracias. Mucha gente, ruido. Raquetas y el sonido del encordado nuevo retorciéndose en los pasillos. Cámaras, micrófonos. Gente Cholula.

Alexia ni figura. Esta precalentando, masajes y esas cosas, nos explica Carl, su manager.
La cabeza para acá, después para allá, la mayoría de las veces me quedaba en sus largas piernas y cuando volvía al partido ya estaba la pelota con ella. Alexia gana por fin. Fui feliz.

Luego de eso cenamos en una especia de restaurante del estadio. Mucha gente. El ruido a cubiertos chocándose entre ellos y cayendo en los platos. Aturdía.

Hora y media más tarde, veo a Alexia refugiándose de entre periodistas que ya habían obtenido algunas respuestas en una fugaz conferencia de prensa. La saludo. Nos saluda. Que linda que es, pienso.
Lucas encuentra a una periodista Americana, a la cual interroga. Se acercan a la barra.

Son las 3 de la mañana. Alexia en su habitación y yo controlando unas reservas para la semana entrante. Nadie solicita nada. Estoy tranquilo. Lucas consiguio una cena con la periodista. Tuvo suerte. Es pintón y si la rema le va a ir bien.

La mañana siguiente. Apenas sale alexia, la corro para saludarla. El torneo termina mañana. Pero no tiene chances. Le queda el 3er lugar.

4 días más tarde ocho y media de la noche. Luego de la cena. Abrimos una encomienda de un pasajero español, Pepe Romero, que habíamos hecho amigo. Nos consiguió un mítico Fernet Branca en un almacén con productos Argentinos en la ciudad de Barcelona. No me daban los idiomas para agradecerle. Con la coca de allá quedaba más dulce. Pero no importaba. Impresionante. Son esos momentos que te hacen ser mucho mas feliz. Extremadamente feliz. La botella, cada vez más vacía, transita la noche en nuestra habitación. Me acuerdo de mi familia, me dan ganas de llamar. Creo que deje el teléfono en la oficina del hotel.
Apenas salgo, y entro al pasillo general. Alexia entrando a su habitación me saluda. Yo estoy ebrio. Lucas capta la situación. La invita a tomar Fernet. Le explicamos que es una bebida italiana, que con coca cola es bien Argentina. Un clásico. La Previa con ALEXIA TZVARNOVA. No lo puedo creer.
Lucas se va a fumar un cigarrillo a la puerta del hotel, previo guiño de ceja. Un genio.
A mi me da vergüenza la habitación. Le comienzo a decir que hay un problema con nuestra suite y mientras en Bla Bla Bla va y viene... se sonríe. Y sabe que estoy mintiendo. Ya era demasiado. Me dice, “ trxzx trdslkoj saijcx chniuh daxx cczzttuh “que en castellano quiere decir - “te vi trabajando. Le pregunte a Lucas”.
El sabe que yo se. El trabaja duro también. Me dice. Nos vio. Casi me largo a llorar. Y que le iba a decir.
En vez de dar lastima. Le dije la otra verdad. Somos jóvenes de 22 años, viajando y disfrutando la vida. Nuestra familia en Rosario es feliz por nosotros. Argentina es linda, pero queremos conocer el mundo.

A todo esto, le hago probar el Fernet. No se si le agrada mucho, no entiendo la expresión. Estoy definiendo si me insulto o si fu una exclamación de placer.

Pasa una hora y ya me lo imagino a Lucas con un cigarrillo del tamaño del monumento a la bandera. Un grande, me hizo la segunda.

Que hago? Que le digo. Será mía, ya? Primero el beso, la cachetada y después la gloria? O sin el beso no hay gloria pero si cachetada?.. Me carcome la duda. Pero mucho mas la vergüenza.

Avance, un poco. Nunca lo hice en mi vida. Pero… Paris. Hotel. Alexia... Lucas afuera.
Una situación de locos. Si me dice que no, ya cumplí. Si me dice que si, le grito a Lucas si se acuerda algo de RCP, porque me van a tener que resucitar.

Nos preparo el último Fernando. Yo quiero creer que le pego, así se me hace mas fácil. La charla no varia mucho. No me cuenta chistes ni me dice que es mi amiga. Una buena y una mala. Su manager duerme.

Apenas pongo el último hielo en mi vaso. Siento un tiròn de pelo. Me besa. Me largo a llorar por dentro. Pasa un segundo, Lucas se asoma a la puerta entre abierta. La cierra y se va.
Apago la luz. Lo impensable. La mujer más perfecta del mundo en todos los sentidos. Entre mis brazos.

Tres meses más tarde y seguimos siendo del staff del hotel en Paris.
Ninguna de las figuras brillantes del hotel es como la tenista.
Alexia hace vibrar las redes del mundo. Y yo las ruedas de las valijas. Es lo correcto.

En el verano, volviendo a la Argentina, se que nadie me va a creer. Salvo Lucas que quizás haga de mi relato, algo más realista de lo que yo lo tengo en la mente.

Todavía no lo puedo creer.
El otro día, ella me mando un e-mail. En ingles.

El mes que viene es septiembre. Es mi cumpleaños, 23 años…. ella viene a verme.