Tengo una hoja a renglones, en blanco. Te pido que te sientes acá, conmigo.
Cuando te mire, haré como que estoy leyendo, pero no, no hay nada allí.
Si miro la hoja es solo para que no me de tanta vergüenza mirarte a la cara cuando escuchas lo que tengo para decirte.
Cuando termine de decirte lo primero que se me ocurre, que te quiero, que te quiero conmigo, que te extraño, que me volvés loco....Te regalo la hoja, para que la escribamos juntos.
