martes, 16 de noviembre de 2010

Cualquier cosa.

Dale, pasame el papel que se me escapa la idea! – gritaba!
Y que queres que haga? Si me haces volar la cabeza, y todas esas reacciones que entiendo de a ratos como poderosas exageraciones de felicidad…

Pasan los días y nos des atormentamos tomando de los brazos a esas ideas raras, y tirando por la ventana todo eso que nunca nos sirvió.

Paren un poco el mundo que me quiero bajar! Y después de eso, salir corriendo y gritar que otra vez se me paso el tren.

Todo este tiempo que necesite que alguien me comprenda, o que nos comprenda para no sentirnos tan solos… y si las cosas pasan por su “algo”, evidentemente no tiene nada que ver con mi “algo”.

Bueno, ven!.. así es como “cualquier cosa” se escribe.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Desencajando...

Y si, hay caminos que seguir, vidas que continuar y demás cosas para hacer.
Se decían en las comunidades y en los pueblos, y siempre reprochaban lo que no era tan común. Hasta que llego alguien, y rompió con esas cosas demostrando con sus artículos modernos, pero de libros viejos, que todo eso que pensaban, entraba en una cajita de madera, y lo nuevo, podría ser normal, rompiendo las normalidades de antes.
Y ellos eran normales, eran de allí.
Se siguieron escribiendo. Entre versos desconcentrados, preferían mirarse entre la gente y saber que siempre eran algo más.
Los del pueblo se entendían, estando de frente, y ellos desde lejos era perfecto y de cerca, cara a cara, sonreían como el sol a las nubes.
Cuando pasa el tiempo reflexionaban sobre el pasado, y cuando mas volaban las letras, el futuro se les caía de maduro. Prefirieron apagar todo y dejarse llevar.
En ese pueblo todos eran buitres y vegetarianos. Y los que nada comían, no dejaban comer.
Ella, era de acá, y él era de más allá.