Y si, hay caminos que seguir, vidas que continuar y demás cosas para hacer.
Se decían en las comunidades y en los pueblos, y siempre reprochaban lo que no era tan común. Hasta que llego alguien, y rompió con esas cosas demostrando con sus artículos modernos, pero de libros viejos, que todo eso que pensaban, entraba en una cajita de madera, y lo nuevo, podría ser normal, rompiendo las normalidades de antes.
Y ellos eran normales, eran de allí.
Se siguieron escribiendo. Entre versos desconcentrados, preferían mirarse entre la gente y saber que siempre eran algo más.
Los del pueblo se entendían, estando de frente, y ellos desde lejos era perfecto y de cerca, cara a cara, sonreían como el sol a las nubes.
Cuando pasa el tiempo reflexionaban sobre el pasado, y cuando mas volaban las letras, el futuro se les caía de maduro. Prefirieron apagar todo y dejarse llevar.
En ese pueblo todos eran buitres y vegetarianos. Y los que nada comían, no dejaban comer.
Ella, era de acá, y él era de más allá.
Se decían en las comunidades y en los pueblos, y siempre reprochaban lo que no era tan común. Hasta que llego alguien, y rompió con esas cosas demostrando con sus artículos modernos, pero de libros viejos, que todo eso que pensaban, entraba en una cajita de madera, y lo nuevo, podría ser normal, rompiendo las normalidades de antes.
Y ellos eran normales, eran de allí.
Se siguieron escribiendo. Entre versos desconcentrados, preferían mirarse entre la gente y saber que siempre eran algo más.
Los del pueblo se entendían, estando de frente, y ellos desde lejos era perfecto y de cerca, cara a cara, sonreían como el sol a las nubes.
Cuando pasa el tiempo reflexionaban sobre el pasado, y cuando mas volaban las letras, el futuro se les caía de maduro. Prefirieron apagar todo y dejarse llevar.
En ese pueblo todos eran buitres y vegetarianos. Y los que nada comían, no dejaban comer.
Ella, era de acá, y él era de más allá.
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