martes, 17 de febrero de 2009

Momentos.

Despertar pensando en momentos, sueños. Ideas nublosas que no entendes muy bien.
Los primeros pasos abandonando la cama, y no nos damos cuenta de que estamos creciendo dejándola sola, y ni sabemos que nos calma los drásticos momentos que a veces nos toca atravesar.

El desayuno es un momento íntimo entre el comienzo del día y el análisis de la noche anterior. Si hay estudio de por medio, quizás las hojas y los apuntes se manchen con alguna gota desesperada de café que solo quiere borronear nuestro futuro.

Pasa la mañana, uno de los momentos mas lindos del día. Quizás ese día sea caluroso, pero por la mañana el sol y la brisa te hace sentir nuevo. Libre. Quizás en una de ellas perdiste los nervios al momento de rendir ese examen que tanto te hacia transpirar…

El almuerzo en casa es lo más lindo. Almorzar con la soledad, aturde, aburre, desespera muchas veces. Pero existen esos días en que no queres ni verte. Yo, prefiero diseñar día a día. Nunca se sabe sobre el mañana.

Atravieso la tarde, directo. Café, mates, algo para comer o acompañar la novela. Suena allá, el teléfono. Si es el celular, alguien trata de no dejarme tan solo/a. lo logra el 101 % de las veces, y es uno de los motivos por el cual soy mas feliz, por lo menos un segundo.

El atardecer es el recuerdo, la nostalgia, las memorias y los olvidos. Los momentos más gloriosos se planean al atardecer. Por lo menos, los míos.

A la noche, las estrellas me dicen que trate de olvidar, y así recuerdo. Olvidar que? Ah. Eso. Gracias por llamarme, o un por favor distraeme, sorprendeme. Te espero. Te extraño.
La noche, dice siempre lo desesperado. Eso que no puede esperar, que no tiene tiempo. La noche trae sobras de recuerdos pasados. El cansancio aumenta esas ganas de sentirse mal, para olvidar.
La noche es infiel, pero hermosa. La noche oculta desprolijidades, fomenta los sueños dormidos y da esperanzas por el mejor día de mañana. La noche me atrae. Yo le atraigo.

Dormir, para olvidarte o para soñar con vos. Dormir para descansar. Dormir es renovar, es mantener en suspenso tu nombre.
Acostarse es una cosa. Dormir es con vos.

Sonreír, todo el día. Y correr para ver ese nombre en la pantalla, que titila o suena, o no. Pero sabes que esta ahí, diciendo que te aprecia, que te espera, que te entiende y que no te conoce o si. Pero no importa. Solo el momento. Solo el saber que esta allí, y solo por el hecho de que lo esta, se es un poco más feliz. Y lo mejor, es que todavía no lo hemos averiguado.

Todo, todo. Queda en ese momento. Ese día, ese que nos desespera, ese que no aguanta más. Ese que diseñamos y pensamos, ese que planeamos.
Seria lindo? Será rosa? Será formal? … no lo se... pero será.

Dedicado a Marilu.

1 comentario:

el caminante dijo...

Increible recordar cosas como estas!!! buenas épocas!