Termina el verano. La temporada. El trabajo.
Las ganas de salir de este lugar, y la camisa del sábado todavía ventilándose en la silla.
La jarra de juro vacía y los cds desparramados en la mesa.
El calor que no te deja pensar y la soledad que siempre puede un poco más.
Cantando a lo loco para sentir que hay alguien haciendo ruido en una de las ultimas habitaciones... pero sabiendo que es solo eco...
Y dejar la ducha con el agua corriendo y creerse que el silencio trata de acompañar esos obsurdos momentos.
Y todo eso, esperando el viernes. Que no es un viernes más.

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