Primero que todo y antes que nada…
Quería narrar las características de la expresión de este personaje tan populoso dentro del sector de los primeros voladores inexpertos.
Al largarse de ese precipicio, que de hecho era uno de esos nunca vistos y casi imposibles de imaginar… Su mirada era distinta, el tipo no estaba captando las posibilidades infinitas de caer al vacío, y por eso estaba fugazmente presente. No relacionaba la diferencia de dureza del piso con su cuerpo… pero más allá de eso, su sonrisa era imborrable. Como el primer dibujo de un nene, que pasados sus 35 años todavía queda en la puerta de la heladera de la mama...o algo por el estilo.
Sus pensamientos variaban. Volaban. Se dirigían entre imágenes de aire viento, poder y libertad y el único motivo de sacar los pies de este mundo tan distante y quieto.
El día estaba soleado, las brisas refrescaban lo poco de piel que sobraba de ese traje ajustado hecho con despojos de tela de un antiguo saco de piel y plumas.
Al momento de la largada, yo estaba tras unos arbustos, bajos... esos típicos de las sierras cordobesas. Creía que no me veía... pero nunca pensé que no tenía la mente en esta tierra y ya no le interesaba nada de ella…
Comienza su conteo interno y… 3, 2, 1 y el tipo corre unos escasos dos metros y se larga directo al precipicio.
Ahí salgo yo corriendo a los gritos de “paraaa!!! Loquito!!”... y nada. Esta persona estaba tan metida en su acto que no la vi mas... comenzó a caer….
A los 30 segundos del hecho, yo sin poder decir nada, y al pensar que presencie un suicidio intrigante… sobresale la figura de este señor vestido mitad hombre mitad pájaro afrancesado con un vestido Luis XV, me sentí muy inferior a el.
Por la mente de este sujeto se atravesaban ideas de superación personal y liberación mental... una extraña sensación de rigidez emocional... igualmente unas pocas lágrimas escapaban más allá de su mirada infinita.
Y yo no le interesaba... era obvio… lo único que pude balbucear fue un áspero y angosto “pero…pero…eh…” , acompañado de un dedo acusador momentáneo... que señalaba lo in entendible…
En esos instantes de superación personal y libertad total el tipo volador me miro y me señalo el cielo como único escape a la prisión mental y los problemas autogenerados… fue una especie de conexión mímica… dos segundos después, no lo vi más.
Tiempo después se rumoreo en la zona sobre un posible elemento volador no identificado… y mucha gente pensó lo peor…
Paris, Shangai, Ottawa y muchas ciudades dijeron lo mismo sobre el tema.
Tiempo después de terminada la redacción de esta historia, el diario local informo sobre un supuesto segundo acontecimiento. Se dijo hasta que era yo…pero debo admitir que no he llegado a esa necesidad de pertenecer a nada y a todo al mismo tiempo como para irme a lo desconocido.
Pasan las noches y sigo pensando en este personaje. Es mi ídolo… aunque no lo conozco para nada. Y eso que siempre critique a los que idolatran sin conocer.
Este señor, por lo que yo se y conozco del mundo... es el primer hombre en volar…
1 comentario:
Esta bueno lo que escribiste ... Pero aflojale a los estupefacientes, sólo se recetan por 7 dias , nada mas!!!!
jajaja .
En fín . reviví mi blog...
saludos cybernéticos !
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